Artificios en Región Selar

Artificios en Región Selar

La imagen diagnóstica de la región selar básicamente se centra en la resonancia magnética por su excelente resolución espacial y contraste de tejidos; otras técnicas tienen su historia como métodos que sugerían patología intraselar (como lo es la radiología convencional) y/o aquellos con utilidades complementarias específicas, por ejemplo, el papel de la tomografía computarizada para mapa quirúrgico del continente selar en la planificación de la cirugía transesfenoidal. Ahora bien, tanto la interacción del paciente con el equipo como la adquisición de la imagen, pueden generar errores o artefactos que disminuyen la calidad de la imagen final.

Es importante puntualizar dos conceptos: pitfalls, son trampas que simulan una condición patológica. Y artefactos o artificios, como  distorsiones, deterioro o alteraciones que no representan la imagen adquirida, encubriendo patología o creando hallazgos falsos. Un ejemplo en cada caso, relacionado con la imagen selar sería un supuesto microadenoma, o movimiento durante la adquisición de la imagen, respectivamente.

También es importante conocer cómo se produce la imagen radiológica, para así identificar de donde vino la trampa o qué causó el artificio. La radiología convencional, anteriormente utilizada para sugerir indirectamente anomalía hipofisiaria, genera su imagen cuando el haz de rayos X (radiaciones ionizantes) interactúa con la materia de la zona de exploración específica del paciente. El mismo principio sucede en la tomografía donde la diferencia radica en la resolución y la planaridad de la imagen obtenida: bidimensional y tridimensional, respectivamente. Esta capacidad multiplanar y el detalle óseo que ofrece este método, permite una excelente anatomía de la intrincada base del cráneo y de la complejidad esfenoidal. La resonancia magnética es un método que emplea la capacidad de las moléculas, específicamente el átomo de hidrogeno, al interactuar con campos magnéticos y emisiones de radiofrecuencia, para producir señales provenientes del tejido en exploración y traducirlas en imagen.

Entonces, los artefactos pueden originarse en el paciente, en el equipo o por la técnica durante la generación de la imagen.

Los movimientos del paciente sean voluntarios o involuntarios, constituyen el artificio más frecuente en los estudios de imágenes y son más notorios en la imagen por resonancia magnética donde la inmovilidad es fundamental durante la aplicación de las secuencias de pulsos. El movimiento voluntario, por intranquilidad del paciente o intolerancia al procedimiento, se aprecia como un desdoblamiento de la imagen1. Los movimientos oculares, respiratorios, parpadeo, las pulsaciones arteriales de las porciones intracavernosas de las arterias carótidas internas, o el flujo del líquido cefalorraquídeo, se acentúan en equipos de alto campo, mayor a 3 Tesla (T)2.

Los tejidos propios del paciente  u otros materiales ajenos, por ejemplo, implantes metálicos, producen artefactos, que por tomografía se denominan “por endurecimiento del haz de rayos X”: existe una absorción preferencial de los fotones del haz por tejidos compactos (hueso o metal), originando unas áreas lineales estrelladas hiperdensas1, adyacentes al peñasco en base del cráneo y silla turca. Por resonancia magnética, se produce el artefacto de susceptibilidad magnética cuando hay cambios bruscos de la intensidad de la señal en estructuras de distinta constitución2, se producen distorsiones geométricas en esas zonas limítrofes por ejemplo entre el piso de la silla turca (hueso del cuerpo esfenoidal) y el aire que neumatiza el seno esfenoidal, ocasionando zonas hipointensas focales con banda hiperintensa deforme. Esto puede emular microadenomas.

El artefacto de desplazamiento químico o chemical shift es frecuente en resonancia magnética, y ocurre por diferencias entre el agua y la grasa, cuyos protones giran o precesan a diferentes velocidades (frecuencia de Larmor)2. Este cambio químico se observa sobre todo en el dorso de la silla turca, como una línea hiperintensa adosada a otra línea hipointensa en esta interfase, interfiriendo en la visualización de la pars nervosa de la glándula; esto mejora con los pulsos de supresión grasa. Hay condiciones anatómicas y fisiológicas del paciente que pueden causar errores en la interpretación de la patología hipofisiaria. La hipertrofia fisiológica en adolescentes y embarazadas, la amplitud del diafragma selar, la posición del tallo infundibular, también pueden emular patología glandular, siendo la clínica el pilar de orientación al momento de interpretar las imágenes. Se ha descrito una desviación del tallo hipofisiario en un 46% de los pacientes sin que esto represente sugestión de patología3. Existen variantes anatómicas2 como la “fosa de la hipófisis posterior”, el “receso infundibular” o la presencia del tabique en el seno esfenoidal que hay que considerar al momento de evaluar la imagen hipofisiaria, para diferenciar de patología.

Los artefactos de origen técnico se refieren a aquellas fallas durante la planificación, posicionamiento y obtención de la imagen. En la región selar se menciona una inadecuada obtención de la cefalometría en la proyección lateral de cráneo por errores en la distancia foco (tubo de Rayos X) – película, o rotación del paciente4. Solapamiento de la imagen por campos de visión (field of view – FOV) pequeños o planificación inadecuada de los cortes durante la planificación del estudio de resonancia, creando volúmenes parciales en la imagen2, o inadecuada planificación, ejecución e interpretación del estudio dinámico5. Y por último los artefactos del equipo1 se refieren a aquellos originados por el tomógrafo o el resonador, por ejemplo, alteración de los detectores del tomógrafo o perdida de la orientación de las líneas de radiofrecuencia (de cremallera o Zipper Artifact).

Valentina Ochoa Pérez.

Caracas, 12 de Abril de 2022

Material revisado para el XXII Congreso Venezolano de Endocrinología y Metabolismo. Septiembre 2021.

 

Referencias:

 

  1. Sartori P, Rozowykniat M, Siviero L, Barba G, Peña A, Mayol N, Acosta D, Castro J, Ortiz A: “Artefactos y artificios frecuentes en tomografía computada y resonancia magnética”. Rev Argent Radiol. 2015; 79 (4): 192 – 204.
  2. Bonneville, J – F: “Traps and artifacts”. Springer International Publishing Switzerland MRI of the Pituitary Gland, DOI 10.1007/978-3-319-29043-0_2
  3. Ahmadi H, Larsson EM, Jinkins JR. ”Normal pituitary gland: coronal MR imaging of infundibular tilt”. Radiology 1990; 177: 389 – 392
  4. Alexsson, S; Storhaug, K; Kjaer, I: “Post-natal size and morphology of the sella Longitudinal cephalometric standards for Norwegians between 6 and 21 years of age”. European Journals of Orthodontics 26 (2004). 596-604.
  5. Blandowska J, et al. Usefelness of perfusion weighted imaging with signal intensity curves analysis in the differential diagnosis of sellar and parasellar tumors: preliminary Eur J Radiolo. 2013X

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